En muchas ocasiones la forma en que cocinamos y preparamos un plato depende de la zona geográfica en la que nos encontremos. El cordero no es una excepción. En la meseta, por ejemplo, se prepara con sencillez y habitualmente asado. En el norte, en cambio, se tiende a guisarlo y a acompañarlo de guarnición. El elegir una u otra forma depende, sobre todo, del tiempo del que dispongamos: adobado, frito, emparrillado o guisado. Cada estilo tiene su método y sus características. Unas chuletas estarán listas en diez minutos, mientras que la pierna al horno en unos tres cuartos de hora. Si optas por guisarlo, tendrás que mimarlo durante dos horas.
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